jueves, abril 20, 2006

Sacar lo bueno

Creo que una de las claves en esta vida es saber sacar la parte graciosa y absurda de las cosas. En muchas ocasiones sólo nos centramos en el lado negativo de lo que nos rodea, y no somos capaces de ver que las cosas no son tan negras como a veces las pintamos. Tenemos que aprender a reirnos de muchas situaciones y de nosotros mismos porque, aunque parezca tontería, con una broma o un comentario tonto y absurdo todo parece volverse más sencillo.
En nuestra mano está el darle la vuelta a aquello que nos ocurre, y aunque a priori pensemos que no tiene ni maldita gracia, si nos esforzamos acabaremos encontrando la manera de reírnos de ello. Sólo es cuestión de ponerse, y de intentar tomarnos la vida un poco menos en serio, con sentido del humor.

Hoy teníamos clase de una asignatura horrible, Econometría, y antes de entrar a la facultad ya estaba pensando en lo largas que se me iban a hacer esas dos horas. Esta tarde tocaba hacer prácticas, así que estábamos todos en la sala de ordenadores. Nos hemos sentado por parejas, y yo me he puesto con María en la primera fila (no porque seamos especialmente estudiosos, sino porque no quedaban más sitios libres)
Nada más empezar la clase... ¿Cuál ha sido el único ordenador en que no funcionaba la red? Pues el nuestro. Nosotros de pie, delante de todo el mundo, esperando a que alguna pareja caritativa nos acogiera... Nos hemos acabado sentando con las chicas de al lado, y no veíamos ni la pantalla...
Yo me he picado, porque soy un poco cabezudo, y he vuelto a reiniciar nuestro ordenador para ver si volvía a la vida. Al tercer intento, se ha encendido bien y María y yo hemos vuelto a nuestro sitio (dando la nota desde el primer momento, no tenemos remedio...)
A partir de ahí, y a pesar de lo tremendamente aburrida que era la clase, no hemos dejado de reírnos durante las dos horas: el profesor es libanés y nadie le entiende cuando habla, y yo he estado probando, en plan tensión, a ver qué ocurría al mojar un poco el teclado con mi botellín de agua. Además, todos estábamos hablando y pasando de todo, como si estuviéramos en una cafetería. Después he atacado a María con mi mini-grapadora (al grito de "la venganza será terrible") y he terminado dándole con una grapa en la mano a la chica de al lado, que no la conocemos de nada y nos ha mirado flipada. Mientras tanto íbamos haciendo el ejercicio, que no debía ser muy difícil, porque no íbamos con retraso ni nada y nos ha terminado saliendo como a todo el mundo.
Al final, con tanta tontería la clase se ha pasado volando, y lo que al principio parecía que iba a ser una clase eterna no ha sido para tanto...

3 comentarios:

luigi dijo...

Pues menos mal, porque no hay nada como una clase peñazo, que al final sigue siendo un peñazo. Recuerdo yo a un compañero mio sesenton, que en las clases de despues de comer, se ponia siempre en primera fila, y se quedaba dormidisimo, y claro, ningun profesor le decia nada, porque siempre era mayor que ellos. Lo llamabamos el "chupavidas". Jajaja.
Bueno, espero que pases un buen fin de semana, y cuidaito con lo que haces con el material de la universidad, hombreeeee ya.
1 beso

EFESOR dijo...

voy a ir buscando en el día que me espera de estudio de Movimientos Artísiticos Contemporáneo esa parte buena y que me haga sonreir.

Y mañana en el examen me acordaré de este post.

Naxo dijo...

Tenemos que intentar sacar la parte positiva de las cosas, porque si no acabaremos bastante amargados...
Los abuelos en clase son la bomba, nosotros tenemos más una anécdota jejeje
Efesor, espero que haya ido bien el examen!
Besos! ;)